miércoles, 30 de julio de 2008

Política Fiscal, Política Monetaria e Inflación

La célebre frase de Milton Friedman “la inflación es en todo tiempo y lugar un fenómeno monetario”, es ciertamente aplicable para el largo plazo. Sin embargo, para el corto plazo, la recomendación de políticas requiere de un análisis un poco más acabado.

En el último tiempo, la economía nacional ha sufrido un fuerte freno que se ha traducido en una contracción de la oferta agregada, se ha afectado el crecimiento, el empleo y la inflación. Para corregir lo anterior, la autoridad tiene tres alternativas:

a) No hacer nada y esperar que la economía se acomode sola, sin embargo, deberá asumir el costo en inflación y en empleo que esto acarrea. El tiempo que demora la actividad en acomodarse dependerá de la profundidad de la crisis y de la flexibilidad de la oferta agregada (mercado del trabajo, instituciones, tecnología, etc.).
b) Puede ejecutar políticas fiscales (gasto público, tributos, transferencias, etc.) y monetarias expansivas (BCCH). Lo anterior expande la DA, mantiene el producto y el empleo, pero debe sacrificar inflación y enfrentar ese costo (punto J).
c) Ejecutar políticas fiscales y/o monetarias en la dirección opuesta y que contraigan la DA. Medias como ésta, si bien mantienen la inflación, obligan a la autoridad a enfrentar un fuerte aumento en el desempleo y una aguda contracción del producto (punto I).


Entonces, ¿qué puede hacer la autoridad?, ¿cuál es la mejor política? Dependerá de qué es lo que privilegia. En efecto, si la autoridad privilegia el empleo, ejecutará políticas fiscales expansivas, complementadas con políticas monetarias expansivas de parte del BCCH. Si privilegia la mantención de la inflación, ejecutará políticas fiscales y monetarias contractivas. A mi juicio, la autoridad tiende a privilegiar la inflación, pues sus efectos son más nefastos y afecta con mayor fuerza a los más pobres. En base a ello, deberíamos esperar un leve aumento del desempleo en los próximos meses, aunque transitorio, éste debería ser del orden del 10% al 12% de la fuerza laboral (FL). Sin embargo, hay que observar con bastante detención estas cifras, pues la mayor parte de este aumento debería explicarse por un incremento de la FL, ya que en periodos de crisis son más personas las tienden a buscar empleo (mujeres, dueñas de casa, por ejemplo), como una forma de protegerse de ésta.

A partir del análisis anterior, bastante básico y simple se muestra más o menos el comportamiento de los mercados. Sin embargo, su aplicación a la realidad requiere una mirada un poco más amplia. Así y, tal como señala Marshall (ver emol/De Puño y Letra del 22 de julio), “la economía chilena está viviendo la adaptación a valores más elevados de la energía y de los alimentos, que en gran parte se deben a cambios en los precios internacionales, pero que también están influidos por factores internos como el clima y los cortes de gas. Estas alzas equivalen a absorber un costo adicional del orden de 4% del PIB en el sector privado, pero pueden tener un costo mayor en algunos sectores”. Luego agrega, la condición de éxito de este proceso es volver al producto de tendencia con estabilidad de precios en el menor tiempo posible y sin tener que lamentar costos excesivos en materia de inflación y actividad, se deben cumplir tres condiciones: crecer algo menos que el producto potencial por un tiempo, mantener en línea las expectativas inflacionarias y que los salarios reales aumenten en línea con la productividad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno artículo. Claro y preciso para explicar lo que está viviendo la economía en estos días. Se agradece la simplicidad con que presentas los temas.

Anónimo dijo...

i think you add more info about it.

Anónimo dijo...

Interesante la forma en que se explica el aumento del desempleo. Pensé que sólo tendríamos aumento de inflación...