viernes, 28 de marzo de 2008

¿Energía nuclear para Chile?

Casi siempre los políticos se preocupan cuando el precio del petróleo se eleva por sobre su promedio histórico. Sin embargo, la actual crisis energética es muy distinta a la vivida en los setenta o en los ochenta. La razón: el cambio climático. En efecto, a causa del calentamiento global, este año se pronostica seco. La conciencia en el ahorro de energía es clave para asegurar la sustentabilidad. Mientras tanto, las amenazas de racionamiento cada día toman más forma de realidad.

Por otro lado, nuestro país, debido a su rápido crecimiento económico, está consumiendo mucha mas energía que hace 10 años. En efecto, si en 1998 el consumo se acercaba a los 30.856 GWh en 2006 éste era de 50.260 GWh, vale decir, el consumo ha crecido en más de un 60% (Ver Tabla N°1). Como consecuencia, se ha tenido que duplicar la generación de energía para satisfacer la creciente demanda, pasando de una generación de 33.007 GWh a 53.501 GWh en el mismo periodo. Aún más, la evidencia disponible señala que dado el crecimiento económico experimentado por Chile, cada 8 años se ha tendido a duplicar la producción de energía.

Lo anterior, nos lleva a pensar que para seguir por la misma senda de crecimiento y lograr ser un país desarrollado, algo tenemos que hacer respecto a la energía. En este sentido, es urgente buscar otras fuentes no sólo eficientes, sino que sustentables para satisfacer la creciente demanda, pues nuestro actual sistema no es suficiente.


En este ambiente de urgencia, es que la energía atómica o nuclear ha tomado mucha fuerza. Así, hemos mirado a Francia como el modelo a seguir, pues los franceses proveen de energía a varios países de Europa. Japón y Australia se han seguido también, de hecho con Australia se ha firmado un protocolo de acuerdo, la llamada "Declaración de intenciones para la negociación de un memorándum de entendimiento sobre cooperación nuclear", que en esencia supone apoyo en la investigación, fabricación, desarrollo y producción de energía atómica en Chile.

Entonces, la pregunta que cabe hacerse aquí es si ¿es posible cosntruir una central nuclear en Chile?, ¿estará nuestra mano de obra preparada para operar un reactor atómico?

A mi juicio, al menos tres razones hacen pensar que no es un solución viable en al menos 30 ó 40 años, a pesar de que algunos piensan que es el mejor camino, creo que los riesgos asociados (costos) superarían con creces los beneficios que ésta posiblemente traería.

Veamos:

1) Chile es un país sísmico, por lo que independiente del lugar en que se instale el reactor nuclear, el riesgo de un temblor o terremoto fuerte estará con los consecuentes peligros para las sociedades aledañas y el medioambiente que rodea a la central.

2) Nuestra población es pésima para seguir instrucciones. ¿Se imaginan a un Homero Simpson manejando una central en Chile? Frases como “ya sé jefe”, “no se preocupe, si lo vi el oro día…”, o “cómo era esta cosa… el botón rojo o el verde”, en fin, si esa es nuestra forma de trabajar y ha sido así por generaciones, ¿por qué podría cambiar “automáticamente” con una central nuclear? Además, es común que cuando compramos una cámara de video, equipo de música, televisor nuevo, o lo que sea, nunca leemos las instrucciones, al contrario, lo primero que hacemos es precisamente prender el equipo y aprender la tun-tun!… Por lo tanto, si nunca hemos seguido instrucciones, ¿por qué las seguiremos en una central nuclear?
En una central atómica la rigurosidad en seguir las instrucciones, el preguntar cuando se debe preguntar, el leer y comprender lo que hay que hacer, exigen un recurso humano ultra calificado (como el japonés, australiano o francés….por ejemplo), que creo no se encuentra en Chile.

3) Por último, en el mundo se ha tendido a detener la construcción de centrales nucleares (Estados Unidos, Corea del Norte). ¿No será una señal para Chile? Por otro lado, ¿Que sucederá con las partículas radiactivas?, ¿Dónde se enterrarán? Si hay problemas y nadie quiere que se instale una antena para celulares, menos que boten la basura cerca, existirá alguna comunidad que desee que entierren los deshechos en el "patio trasero" de su casa?

En resumen, por estas razones creo que en nuestro país no es posible pensar en energía nuclear por el momento. Tal vez, en la medida que mejore la calidad de nuestra mano de obra se podría pensar como una alternativa viable, pero haciéndonos cargo de que seremos siempre un país sísmico, lo que necesariamente exigirá manejar y administrar eficientemente esos riesgos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin hacer una apología sobre la EN y teniendo en cuenta las tecnologías que están utilizando los ingleses en materia de energía de las mareas, el segundo párrafo de la reflexión es el utilizado siempre para no realizar ingeniería aplicada. Porque no podemos aplicar un modelo de como el que ha realizado China y otros paises, es decir, compramos tecnología, exigimos transferencia tecnológica y luego nos hacemos expertos. El ejemplo de la industria de comunicaciones, armamentista entre USA, Rusia y China puede ser seguido. Otro ejemplo a aplicar es lo que en este mismo blog a sugerido al mejoramiento de la educación, traer profesores/profesionales y luego generar las competencias en las escuelas y facultades, así podríamos partir ahora y en 30 o 40 años administrar completamente nuestra infraestructura.

Anónimo dijo...

Estimado Patricio:

Te envío un texto que indica las verdaderas razones para no tener energía Nuclear en Chile. Un aporte al punto 3 de su análisis:

CITO: "¿Por qué las centrales nucleares no respetan el medio ambiente?




Porque las centrales nucleares son, en realidad, bombas atómicas que producen electricidad.





Porque son una fabrica de Plutonio (Pu-239), un elemento inexistente tanto en la biosfera como en la corteza terrestre. El Pu es un elemento extremadamente tóxico (química y radiactivamente), y, además, es el material básico para fabricar las bombas atómicas que los estamentos militares y militaristas buscan (con 10 kg de Pu es suficiente). Una central nuclear de 1.000 MW de potencia eléctrica produce unos entre 200 y 300 kg de Pu-239 cada año, cantidad suficiente para fabricar entre 20 y 30 bombas atómicas.





Porque emiten, en funcionamiento normal, al agua y al aire, cantidades nada despreciables de radiactividad. Una central nuclear de 1.000 MW de potencia eléctrica emite del orden de 9.500 Becquerelios por cada kWh generado. Ello significa mas de 240 billones de Bq por cada año de funcionamiento (1 Bq = 1 desintegración/segundo).




Porque para obtener el combustible que precisa para iniciar su funcionamiento, una central nuclear de 1.000 MW(e) requiere la extracción del subsuelo de mas de un millón de toneladas de mineral de Uranio, removiendo mas de seis millones de toneladas de rocas (el simple hecho extraer Uranio del subsuelo significa introducir en la biosfera productos radioactivos que permanecían, hasta su extracción, retenidos en la corteza terrestre de forma segura, contribuyendo al envenenamiento radioactivo de los sistemas naturales). Una vez extraídas estas ingentes cantidades de mineral de Uranio, deben transportarse a las fábricas de concentrados del mineral, donde, por procedimientos mecánicos y químicos, se obtienen unas 1.000 tn de óxido de Uranio (U3O8) o torta amarilla, generándose en el proceso mas de un millón de toneladas de residuos sólidos y líquidos, denominados estériles de la minería del Uranio (que contienen el 85% de la radioactividad original del mineral), los cuales permanecen abandonados en los alrededores de las fábricas de concentrados emitiendo radioactividad (Radón-222) al aire y lixiviando productos radioactivos a las aguas superficiales y subterráneas durante siglos. De la torta amarilla, en las fábricas de conversión, se obtienen mas de 1.000 tn de Hexafluoruro de Uranio (que es un gas), con el cual, en las fábricas de enriquecimiento se obtiene un poco mas de cien toneladas de Hexafluoruro de Uranio enriquecido en su isótopo U-235, el cual, después se convierte en 85 tn de óxido de Uranio (sólido) que sirven para la fabricación de las barras de combustible contenidas en la primera carga del reactor nuclear. En cada una de las fases, fábricas de conversión, fábricas de enriquecimiento, fábricas de combustible, se generan cantidades nada despreciables de residuos radiactivos, entre ellos Uranio empobrecido (más de 1.000 tn por cada carga entera de combustible en un reactor) que la industria nuclear regala, a coste cero, a las fábricas de armamento para ser utilizadas en el recubrimiento de todo tipo de munición (desde misiles hasta balas de fusil)





Porque para obtener el combustible que precisan para su funcionamiento, las centrales nucleares necesitan gastar ingentes cantidades de combustibles fósiles (y, por tanto, contribuyen a la emisión de cantidades ingentes de gases de efecto invernadero): para la extracción del mineral de Uranio en la mina; para el tratamiento del mineral en las fábricas de concentrado para obtener la torta amarilla; para la transformación del óxido de Uranio en hexafluoruro de Uranio a fin de obtener Uranio enriquecido en su isótopo U-235; para la transformación del hexafluoruro de Uranio enriquecido en óxido de Uranio enriquecido necesario para fabricar el combustible nuclear que necesita cualquier central nuclear. Y para el transporte desde las minas a las fábricas de concentración del mineral, de éstas a las fábricas de transformación, de ellas a las fábricas de enriquecimiento, de éstas a las fábricas de combustible y de ellas a los reactores.





Porque si se realiza un análisis del ciclo de vida de una central nuclear se concluye que las emisiones de gases de efecto invernadero son entre una tercera y una quinta parte de las emisiones de una central térmica de ciclo combinado de gas de igual potencia, siempre que el Uranio se haya obtenido de minerales de elevada riqueza. En el caso de que proceda de minerales de bajo contenido en Uranio, una central nuclear y todo su ciclo (la fase delantera y la fase posterior de la central) pueden generar mas gases de efecto invernadero que una central térmica de ciclo combinado de igual potencia.





Porque, cada año, se debe sustituir una tercera parte del combustible nuclear contenido en el núcleo del reactor. Y el combustible descargado anualmente contiene unas 30 tn de Uranio (con un contenido en U-235 superior al 0,7%), entre 200 y 300 kg de Plutonio, además de unos 1.000 kg de productos de fisión y actínidos, pasando a engrosar los denominados los residuos nucleares que deben ser almacenados y aislados de la biosfera, de forma permanente, durante miles de años.




Y todo ello, en funcionamiento normal, pues en el caso de accidente las consecuencias pueden ser catastróficas, como lo demostró el accidente de la central nuclear Lenin, de Chernobyl.





Este es el legado de envenenamiento radiactivo que una central nuclear funcionando nos deja. Que haya personas que afirmen sin rubor que las centrales nucleares respetan el medio ambiente, simplemente demuestra que en nuestro mundo hay personas que han perdido totalmente su capacidad de raciocinio y cualquier atisbo de ética personal."

Favor comentario completo desde URL: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=617

Pato Pérez Oportus dijo...

Gracias Sergio por tus comentarios. A partir del segundo comentario, creo que no existe duda que de desarrollar esta tecnología en Chile, no sólo estaríamos contribuyendo con la incertidumbre presente, sino que además provocándole un gran daño a nuestras generaciones futuras.
Por lo anterior, creo que la expansión y consolidación de una nueva matriz energética, que esté a la altura de un país que sueña con ser desarrollado, va por el lado del desarrollo de energías alternativas como la mareomotriz o eólica, una vez que el camino hidroeléctrico no sea suficiente.