Las líneas que publico a continuación fueron escritas el día miércoles 14 de mayo de 1997 en el Diario La Época por el ex senador Jorge Lavandero. A mi juicio es un interesante artículo en que anticipa los efectos de la externalización indiscriminada y sin control de mano de obra, desarrollada por la principal minera estatal a partir de 1996.
El mercado es una realidad y, al parecer, es el vehículo más efectivo en la asignación de recursos. No obstante, adolece de imperfecciones insalvables: el mercado no produce equidad, no distribuye equitativamente el producto del esfuerzo colectivo.
El debate público que se ha abierto en torno a CODELCO, que afecta el normal funcionamiento de sus organizaciones sindicales, es sintomático de la mentalidad imperante en algunos altos círculos oficiales.
Con el despido de los trabajadores de CODELCO, bajo el artilugio de tentadores planes de egreso, solo se pretende el reemplazo indiscriminado de mano de obra, por la contratación de terceros. Así la empresa cuprífera se comienza a llenar de empresas contratistas con mano de obra barata.
Sin embargo, lo anterior no significa una reducción de costos que justifique esta política aberrante, por decir lo menos, porque son los dueños de estas empresas contratistas los que se están lucrando con CODELCO.
Como para creer en el diablo, porque esto sucede en una empresa que es de todos los chilenos y bajo el gobierno de la Concertación, que tiene como norte el crecimiento con igualdad.
Nada parece importarle a los máximos ejecutivos de la cuprífera estatal, y especialmente a su Presidente Ejecutivo, la experiencia de las empresas de esta envergadura en Europa y EE.UU.
Por cierto, en Europa se dieron cuenta a tiempo que la utilización indiscriminada de empresas externas puede poner en jaque a la empresa principal, por dos razones que son fundamentales: una es que, más temprano que tarde, los trabajadores externos terminan por organizarse para exigir el respeto a sus derechos laborales y no continuar prestándose para el enriquecimiento de empresarios, que generalmente están emparentados con los mismos Ejecutivos y Directores de las grandes empresas. El agravante radica en que estos trabajadores externos organizados pueden llevar a la debacle a la empresa principal, porque la camiseta que tienen puesta es otra. Es decir en la reclamación de sus legítimos derechos, para nada les importará las pérdidas que sus acciones de protesta puedan significar para la empresa principal. Es esta la lección que sacaron a tiempo las grandes empresas europeas, limitando a un 40% la contratación de servicios en el mercado externo. En EE.UU. no aprendieron de esta lección y en este año ya van tres grandes empresas mineras que debieron cerrar sus operaciones por las pérdidas que les generaron las huelgas de trabajadores organizados de empresas externas. Curiosamente dos de ellas están relacionadas con el rubro de la producción de cobre. La segunda razón es que los legisladores procurarán siempre asegurar el respeto a los derechos de los trabajadores y gradualmente irán legislando en función de asegurar los derechos salariales, previsionales y de salud de los trabajadores de un estado de derecho.
En CODELCO no les interesa aprender esta lección, más parecen interesados en llevar adelante una política que a futuro puede beneficiarles, porque están abriendo las puertas que posteriormente les permitirán a ellos mismos como nuevos empresarios ofrecer el concurso "de sus mejores ofertas".
No será extraño ver en unos años más a la cabeza de esta empresas externas de CODELCO a ex Ejecutivos de la misma Corporación. No será extraño ver cómo los trabajadores de empresas externas comienzan a unirse y a fortalecerse en las mismas luchas que otrora dieron los mineros de CODELCO para defender sus legítimos derechos. Porque las conquistas de que gozan actualmente los trabajadores del cobre, bien lo saben ellos, les costaron "sangre, sudor y lágrimas". No será extraño constatar grandes pérdidas del patrimonio nacional, por ejecutivos irresponsables que no han querido regular hoy el crecimiento de los servicios de terceros, para evitar que mañana los trabajadores de esas empresas externas pongan en jaque el desarrollo de la principal empresa del Estado.
Para cuando todo esto comience a suceder, ojalá alguien haya guardado este artículo, para enrostrárselo a esos ejecutivos que están abriendo un camino para repartirse mañana un codiciado botín.
Ojalá alguno de estos ejecutivos llegue algún día a entender lo que hizo. Será cruel, sin duda. Pero la vergüenza que sentirá es mil veces más digna que su alegría de ahora.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
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1 comentario:
interezante....
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