La vida es un constante proyecto, siempre estamos evaluando las decisiones que tomamos. En efecto, desde que nos levantamos decidimos si tomar leche o café, pan con mantequilla o mermelada, venirnos en metrotren o en bus, tomar el metro o el transantiago, etc. En fin, estas decisiones hacen que la vida sea un constante sopesar de alternativas y que siempre estemos considerando los costos y beneficios asociados a cada acción.
De la misma forma, cuando uno decide libremente casarse y compartir nuestro espacio con otra persona, sabemos que es para toda la vida (así al menos lo recalca el cura frente al altar), sabemos también - o al menos intuímos - lo que eso involucra (costos). La alternativa disponible es prolongar nuestra soltería (gran beneficio). Sin embargo, la valoración que damos a la compañía de esta mujer y a la posibilidad de tener hijos, sin duda supera largamente al "proyecto" de seguir soltero y a los costos involucrados, por eso nos casamos.
Es esa misma posibilidad de elegir y las alternativas disponibles, lo que hace que todas las cosas tengan precio (there's no such a thing as a free lunch!). Luego, nada es gratuito.
Ahora, en la "economía del amor", estas "alternativas disponibles" está directamente relacionadas con el rango de edad y como corolario a su precio (o costo de oportunidad). En este sentido, es claro que cuando se tiene entre 30 y 45 años aún existen “varias” y “variadas” de estas "alternativas", en el sentido de que aún resultamos atractivos para otras mujeres. Lo mismo sucede para las mujeres.
También, no cabe duda que contraer matrimonio no hace que estas alternativas desaparezcan por arte de magia. Es evidente que siguen estando ahí para que otros las puedan disfrutar. No obstante, en algún momento alguna de estas "alternativas" se nos presentará en la vida y nos llevará a evaluar si continuar o no casados. En esta evaluación se incluirá también la posibilidad de seguir compartiendo con nuestra esposa e hijos, verlos diariamente, admirar su crecimiento y desarrollo personal, etc. (externalidades).
La intuición nos lleva a dos preguntas: ¿Por qué se separan los matrimonios?, ¿En qué rango de edad esto debería suceder con mayor frecuencia?
A la primera pregunta, la respuesta es obvia: porque los costos de estar casado superan con creces sus beneficios, incluso considerando las externalidades. Para la segunda pregunta, a partir de estos argumentos resulta fácil comprender que en el rango de edad antes mencionado (30 a 45 años) muchos matrimonios se deberían separar con mayor frecuencia. Pero, cuando se alcanza "esa edad" en que los pelos de la cabeza crecen menos que los de la nariz y las orejas y ya no resultamos tan atractivos para otras mujeres, las “alternativas disponibles” disminuyen drásticamente. Así, el beneficio asociado a la decisión de seguir casado aumenta - en términos relativos - de forma considerable. Ahora la opción es separase para estar solo o para “tomar” lo que venga y, muchas veces, quede.... Entonces, resulta también fácil comprender por qué los matrimonios en que los cónyuges están en el rango entre 55 y 65 años prácticamente no se separan.
Sin duda, la decisión de separase es dura, pero hay que hacerse cargo del costo que ésta involucra, muchas veces el mayor costo viene por el lado de perderse el crecimiento y el compartir con nuestros hijos (externalidades), por lo que antes de tomar cualquier decisión, hay que identificar bien cuáles son estos costos, a quiénes afectan, en qué magnitud y si estamos o no dispuestos a asumirlas y que otros (los Moyas de siempre) se verán afectados. Lo peor de todo, es que a estos "Moyas", ni siquiera les preguntaron... ceteris paribus!
Nota: Para clarificar al lector, en este caso, los Moyas, son los hijos, que dado el rango de edad definido como probable de que los padres se separen (30 a 35 años), la mayoría de las veces tienen entre 1 y 6 años... Me pregunto (y les pregunto) ¿Es justo hacer pasar a "estos pequeños Moyas" por esto?; ¿Entenderán lo que una separación involucra?; ¿Alguien los invitó a este baile?; es más la promesa que les hicimos a ellos fue de un papá y una mamá.... De nuevo la primera pregunta.... Entonces, qué pasa con los costos....
viernes, 11 de enero de 2008
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