miércoles, 5 de diciembre de 2007

¿Chile líder en Educación?

Cuando salí hoy del Metro y caminaba hacia mi trabajo, me detuve a ver un titular que me sorprendió. En la portada de un diario se destacaba “Chile líder en educación”. Miré otro y también muy destacado se anunciaba “Chile lidera alza en prueba Pisa de Lectura...”. En general, me pude dar cuenta que los resultados obtenidos por nuestros estudiantes en la prueba PISA eran destacados con bastante orgullo en la gran mayoría de los diarios nacionales. Algo similar sucedió anoche cuando miré los noticieros de los canales de televisión.

Seguí caminando y recordé cuando era niño y jugaba fútbol con mis amigos de barrio. Eran largas tardes jugando tiempos de 1 hora y media por lado. Después de los partidos soñábamos con ser profesionales y jugar algún día en la Católica, la Chile o el Colo-Colo. Nuestros ídolos de esos tiempos eran Juan Carlos Orellana (el zurdo de Barrancas), Jorge “Mortero” Aravena, Carlos Cazely, Miguel Ángel Neira, Juvenal “Huaso” Vargas, entre otros. Sin embargo, no recuerdo que ninguno de mis amigos haya soñado en jugar en el Cultural Doñihue, Deportivo Iberia o en el Malleco Unido. Hoy, si bien ninguno de mis amigos es futbolista, todos son exitosos profesionales.

Volviendo a los resultados del Programme for Indicators of Student Acvievement o prueba PISA - por sus siglas en inglés - creo que hay que mirarlos con mayor detención y atención evitando caer en festejos apresurados que nos pueden llevar a la autocomplacencia.

Si bien, superar en ciencias, lenguaje y matemáticas a Brasil y Argentina no es un tema menor y es señal de que en materia educacional estamos por un buen camino, aún queda un amplio espacio por mejorar y recorrer. En suma, no podemos estar satisfechos.

Los resultados muestran que los estudiantes chilenos obtuvieron apenas 438 puntos en ciencias, 442 en lenguaje y 411 en matemáticas colocándonos por sobre el promedio latinoamericano que se ubicó en los 408, 403 y 394 puntos respectivamente. Sin embargo, esta comparación es un ejercicio bastante poco exigente, donde el esfuerzo requerido es mínimo. Ya que si consideramos que el promedio de los países de la OECD, vemos que éste fue de 500 puntos en ciencias, 498 en lenguaje y 492 en matemáticas. Luego, estamos muy lejos del mundo desarrollado. Aún más, si se considera al total de países que rindieron la prueba PISA, los promedios obtenidos no son muy distintos (491 en ciencias y 484 en matemáticas y lenguaje), pues siguen estando sobre el resultado obtenido por nuestros estudiantes. De esta forma, sentirnos orgullosos de superar a Brasil, Argentina, Colombia y Uruguay es conformarnos con poco, pues estos países y Latinoamérica en general, forman parte – haciendo la analogía con el fútbol - de la Tercera División Mundial.

Una tarea algo más motivante y que nos impone mayores desafíos, es compararnos con Australia, Nueva Zelanda y Canadá. Países desarrollados - “de la Primera División del Mundo”- y que al igual que nosotros son ricos en recursos naturales, pero a diferencia nuestra, optaron por una estrategia de desarrollo en torno a ellos. Estos países se conocen como los “advanced commodity countries” y son un muy buen ejemplo a mirar y seguir. Otro grupo de países desarrollados que nos propone un interesante desafío lo conforman Corea, Taiwan, Singapur. Países que en los sesenta "jugaban en los potreros", pero que a partir de esa década comenzaron a experimentar un crecimiento espectacular y fueron capaces de duplicar su producto per cápita cada 10 años. Son las conocidas “economías milagrosas”. Clave en este desarrollo vertiginoso fue el énfasis puesto en educación. Si bien, son países que no poseen muchos recursos naturales, optaron por una estrategia de desarrollo basada en el aprender haciendo. Por ejemplo, los plasmas que hoy vemos en las multitiendas no son resultado del "azar" ni menos de la "suerte" de los asiáticos. Es decir, no es que los coreanos o taiwaneses hayan decidido hacer plasmas anoche y tuvieron la suerte de, además, hacerlos bien... Al contrario, detrás de estos televisores hay una historia de 40 años haciendo tecnología. En efecto, ellos partieron con los radio transistores, después pasaron a los televisores con tubo, de ahí a los blanco y negro, luego a los televisores color, más tarde diseñaron el control remoto, los televisores con pantalla plana, etc. hasta llegar a los plasmas.

Por lo tanto, cuando hacemos el ejercicio de comparamos con estos países - aunque sea triste decirlo - volvemos a nuestra ruda y dura realidad. Ya que mientras los estudiantes australianos obtienen 513 puntos en lenguaje, 520 en matemáticas y 527 en ciencias, los canadienses lo hacen aún mejor, pues alcanzan 527 puntos en lenguaje y matemáticas y 534 en ciencias. Los neozelandeses lo hacen tan bien como ellos, pues obtienen 521 puntos en lenguaje, 522 en matemáticas y 530 en ciencias. Mientras que los coreanos lideran este grupo de países exitosos pues sus alumnos obtienen 556 puntos en leguaje, 547 en matemáticas y 522 en ciencias.

En fin, creo que es tiempo que nuestro país deje de conformarse con ser el “mejor alumno” del curso latinoamericano y comience a mirar más allá de nuestro continente, pues se encontrará en que existen unos Australia, Nueva Zelanda, Corea y Canadá, que tienen muchas coincidencias con nuestro país. De esta forma, observar y aprender de las experiencias de los países exportadores de commodities avanzados, de los tigres asiáticos y de los escandinavos nos permitirán ver nuestra realidad, identificar dónde nos encontramos ahora y cuánto nos falta. Así, podremos cuantificar y dimensionar la magnitud de la senda que nos queda por recorrer. Camino que a mi juicio es muy largo, pero que necesariamente tendremos que recorrer si queremos ser un país desarrollado. Por eso, mientras antes cambiemos de foco y no perdamos tiempo celebrando resultados mediocres, antes iniciamos esta larga caminata hacia la autopista del desarrollo.

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