lunes, 5 de noviembre de 2007

Píldora del día después y asuntos de mercado

Suponer que la píldora del día después se debe vender en las farmacias por decreto es como obligar a los feriantes a vender lechugas por ley. Los que intentan hacer eso es porque no conocen cómo opera el mercado, cuáles son sus bondades, sus ventajas y beneficios. Tampoco saben que si se le ignora puede ser muy cruel y no perdonar al intrépido que lo desafía.

Siguiendo a Friedman, la magia del mercado radica en la libertad de elegir. Por un lado los oferentes deciden LIBREMENTE qué, cuánto y cómo producir. Mientras que los demandantes, por su parte, deciden LIBREMENTE cuánto comprar. Además ellos han decidido previamente cuál es su mayor disposición a pagar por un determinado bien o servicio. Pues todos los que están dispuestos a pagar lo que exige el productor lo puede disfrutar. Así de simple. Por ejemplo, si un kilo de tomates vale $5.000 y las lechugas $100, ¿quiénes podrán comer tomates? La primera respuesta que se puede ocurrir es decir “aquellos que tienen más ingreso” o “los más ricos”, pero no, la respuesta es más simple. Comerán tomates sólo aquellos que estén dispuestos a pagar los $5.000 que cuestan los 6 ó 7 tomates que conforman el kilo. Sólo ellos y nadie más que ellos podrá disfrutar de los tomates. El que no, simplemente comerá lechugas, zanahorias, repollo, apio o lo que le plazca y que está dispuesto a pagar. Está es precisamente la magia del mercado. Pero aún más, pensemos por un momento en la cantidad de alfileres con cabeza amarilla, los cordones de color fucsia de las zapatillas ochenteras, los libros de matemáticas, el café de la mañana, el pan marraqueta (o batido para mis amigos de Viña), etc, etc. Nadie y absolutamente nadie ha decretado la cantidad de alfileres, cordones, libros, pan, etc. que se debe producir y vender. El mercado por la libre interacción de oferentes y demandantes ha actuado "MÁGICAMENTE" haciendo que todos los que deseen estos bienes y, más importante aún, QUE ESTÉN DISPUESTOS A PAGAR POR ELLOS los puedan disfrutar. NO por ley ni decreto supremo!!!

De esta forma, obligar a las farmacias a vender un producto que no tiene una salida (nivel de ventas)que justifique su mantención en stock es atentar contra estas leyes básicas. Si es muy importante para la autoridad que las "day after pill" estén disponibles para todos, en especial para que los más vulnerables puedan acceder a ellas, entonces que la autoridad se haga cargo de distribuirlas gratuitamente en los consultorios y postas del país, manteniendo además un stock permanente en estos centros, así se cumplirá con el rol “social” que esta medida - a mi juicio autoritaria - supone.

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