A propósito del caso de colusión de las farmacias, varias voces han salido a defender la postura de una mayor regulación por parte de la autoridad a los precios que fijan las farmacias (¿control de precios?) o definitivamente han solicitado la creación de una farmacia estatal.
Ambas posturas, si bien parecen atractivas y de buen corazón, lamentablemente carecen de sentido económico. Ya sea si el camino propuesto es la fijación de precios o la creación de una farmacia estatal para reducir los precios de los medicamentos, ambas propuestas pueden tener efectos nefastos sobre la salud de los chilenos.
El precio es una señal, que le indica a los consumidores cuánto tendrán que pagar por un bien/servicio y simultáneamente le dice a los productores cuánto van a recibir por éste. Evidentemente si el precio se ubica por sobre el costo, se generan incentivos para que los productores produzcan más bienes, si se establecen precios máximos, éstos se ubicarán por debajo del precio de equilibrio (por eso es máximo), desincentivando la producción y el desarrollo de nuevos bienes, fomentando la aparición de mercados negros y perjudicando a los consumidores.
En el caso de los medicamentos, la fijación de precios provocará un desincentivo a la investigación y búsqueda de nuevos y mejores medicamentos. Efectivamente es muy probable que la producción de un nuevo componente activo cueste unos pocos pesos, sin embargo el proceso de investigación y desarrollo requerido para su descubrimiento pudo muy bien ser millonario. Si se fijan precios, entonces, se desincentiva la creación y búsqueda de nuevos medicamentos. Así, probablemente nunca encontraremos una cura para el cáncer, para el Sida y para un sinfín de enfermedades que nos afectan.
Si lo que la gente quiere es nuevas y mejores medicinas a “precios razonables” en un mundo en que además sabemos que los virus van mutando y cada vez se vuelven más agresivos, lo que se requiere es una industria farmacéutica más competitiva y rentable, pues en la medida que un medicamento se masifica y se incrementa su producción se “vuelve” más accesible. Ahora bien, si la preocupación de las autoridades y parlamentarios es la población de bajos recursos, lo que se requiere es un fortalecimiento de la red asistencial de salud, de modo de asegurar - con mayores fondos públicos!!-, el acceso a estos medicamentos de los sectores más vulnerables del país.
Promover una farmacia estatal o amenazar con fijar precios para que “los más pobres” puedan comprar sus remedios frena la investigación, ahuyenta el talento científico y desincentiva las inversiones, perjudicando a todos los chilenos!
Obviamente la colusión de precios entre las cadenas de farmacia y los laboratorios es un hecho censurable y debe ser castigado por las autoridades competentes por atentar contra la libre competencia, pero promover una farmacia estatal en vez de solucionar las cosas, acarrea un nuevo problema.
miércoles, 1 de abril de 2009
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1 comentario:
Generalmente las cosas que administra el estado carecen de eficiencia, y creo que en una farmacia estatal, esto seria lo mismo. No creo que se fijen los precios, no estamos en esos tiempos. Al dejar la venta de medicamentos al mercado, lo que se debe preocupar el estado es a fiscalizar que no ocurran estas cosas.
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