Sin importar si el enfoque es neokeynesiano o monetarista los precios por lo general son procíclicos, de modo que la idea de una curva de Phillips en el corto plazo es, en general aceptada por la mayoría de los economistas. Sin embargo, cuando Kidland y Prescott analizan los ciclos económicos y evalúan el comportamiento de los precios, llegan a la conclusión de que éstos son contracíclicos. Es decir, cuando la economía se está expandiendo los precios están cayendo por debajo de la tendencia. La intuición aquí es directa: si el producto aumenta y los precios caen se trata de un shock de oferta.
Entonces, lo que hay son “ciclos de shocks de oferta”. Así, cuando la economía anda bien los precios crecen menos, lo que permitiría demostrar que no es la demanda la que provoca los cambios en el corto plazo, luego, no existe una curva de Phillips.
Este comportamiento contracíclico de los precios es relativamente simple explicarlo para una economía como la chilena, altamente dependiente del precio del cobre, ya que si se genera un exceso de demanda mundial del mineral que presiona los precios al alza, trae consigo una mayor entrada de divisas, lo que provoca una caída del tipo de cambio y como resultado los precios caen. Por lo tanto, en una economía como la chilena los precios serán, en general contracíclios. De hecho, la evidencia apoya dicha tesis, pues cuando se analiza el comportamiento de los precios (medidos por el IPC) versus el comportamiento de la actividad (medido por el índice mensual de actividad económica), la correlación es significativa y negativa. Sin embargo, lo anterior no es necesariamente igual para una economía como la de Estados Unidos o para una economía que opera bajo un esquema de meta de inflación.
Siguiendo a Friedman, este comportamiento contracíclico lo podemos explicar, ya sea por una cuestión puramente estadística o por un problema de capacidad o lentitud de reacción de los precios frente a la actividad.
La primera explicación sugiere que el producto real, el producto nominal y los precios no son estadísticamente independientes, de modo que cuando se produce un shock en los precios cae el ingreso y como resultado cae el producto, luego, la relación es negativa. Es preciso señalar, sin embargo, que este análisis se hace para las variables en niveles y no para los componentes cíclicos que es lo que hacen Kidland y Prescott. Por otro lado, la segunda explicación, se refiere al hecho de que los precios tardan mas en reaccionar, pues cuando crece el producto, los precios se mueven lentamente y, en la medida que este cambio se traspasa a ingreso, los precios se comienzan a mover más rápido y lo contrario sucede con el producto.
En resumen, la evidencia apoya la idea de un comportamiento contracíclico de los precios para una economía como la chilena en el período 1996-2006. Por lo que podemos decir que esta relación positiva entre producto y precios es más que compensada por la lentitud en la reacción de éstos a los movimientos en el ingreso nominal. Entonces, sólo podremos esperar correlaciones positivas si las perturbaciones sobre el ingreso son lo suficientemente importantes de modo que superen tanto el efecto estadístico antes mencionado y las fuerzas que hacen que la relación sea negativa.
miércoles, 29 de noviembre de 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario