Según muestra el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMACEC), entregado por la autoridad monetaria esta semana, nuestra economía se expandió un 6.5% durante el mes de marzo de este año, comparado con igual mes del año anterior.
Una cifra similar no se alcanzaba desde junio de 2005, esto es hace más de 20 meses. Con ello, el primer trimestre del año acumula una expansión de 5.8%.
Pero, ¿qué implicancia tiene crecer al 6.5% en vez de mantener el 3.96% observado durante el año 2006? La diferencia va mucho más allá de décimas más o menos, es sin duda un indicador de bienestar.
Nuestro país registra alrededor de US$9.000 como ingreso per cápita, lo que nos ubica dentro del mundo subdesarrollado. Si tomamos en cuenta que los países del G-7 (Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá) exhiben un ingreso per cápita del orden de los US$30.000, vemos que aún nos queda un amplio espacio por avanzar y alcanzar niveles de un país desarrollado. Una meta levemente inferior, pero no por eso menos ambiciosa puede ser España, que sin embargo muestra un ingreso per cápita del orden de los 24 mil dólares, es decir, casi 3 veces el nuestro.
Entonces, un crecimiento sostenido de 3.96% significa que nos demoraremos más de 30 años en alcanzar el estándar de los 30 mil dólares o 26 años para alcanzar el de España. Es decir, ¡más de un cuarto de siglo! Pero una tasa de crecimiento sostenida de 5.8% implica que este umbral del desarrollo se consigue en “sólo” 21 años. Palabras mayores para las condiciones actuales de la economía suponen un crecimiento de 7.6% -promedio de nuestra década de oro- pero que de hacerse efectivo supone que en 15 años se alcanza el estándar del G-7 y en 13 el de España.
Esa es la importancia de crecer a un ritmo alto y sostenido, que va mucho más allá de “crecer por crecer”. Por otro lado, el crecimiento genera un círculo virtuoso, pues en la medida que la economía crece se generan más puestos de trabajo, mejores ingresos, mayor consumo, mayor ahorro, mayor inversión, más crecimiento, más empleo… en suma, más crecimiento implica necesariamente mayor bienestar y, por tanto, mayor felicidad para cada chileno y chilena.
lunes, 14 de mayo de 2007
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