martes, 19 de diciembre de 2006

Las nueces de San Gregorio y los programas de enseñanza vespertina: Los costos de transar en calidad.

La ciudad de San Gregorio era ciertamente famosa. No se caracterizaba por ser bella ni ordenada, tampoco en ella existían grandes castillos, ni edificios famosos o museos magníficos. Tampoco se caracterizaba por fuentes de aguas multicolores o catedrales góticas al estilo de Notre Dame. No había nacido ni vivido algún artista, poeta, escritor o economista notable. Nunca, hasta donde se sabía, había sido sitiada por ejércitos enemigos, ni menos atacada por algún dragón de 4 cabezas; tampoco tenía historia de grandes batallas ni ejércitos gloriosos. Su fama, no obstante se debía a sus NUECES.

Las nueces habían hecho famosa a la ciudad en todo el país. Desde el norte hasta el sur, pasando por el centro y recorriendo de este a oeste, todos reconocían las nueces de San Gregorio. Su sabor, calidad y aroma eran características.

En la ciudad existían cuatro grandes productores de nueces, quienes a punta de esfuerzo, trabajo, emprendimiento, disposición a correr riesgos y visión de futuro habían consolidado la industria. La que daba empleo y había permitido que la calidad de vida de todos sus habitantes mejorara considerablemente en los últimos 15 años. En general, la mayoría de sus habitantes estaban, directa o indirectamente, relacionados con la industria de nueces. Todos estaban orgullosos de pertenecer a esta industria y sobretodo de ser "sangregorinos", pues habían contribuido a posicionar las nueces como las mejores del país y a San Gregorio como una ciudad modelo.

A la medida que la ciudad creció y se fue haciendo más próspera comenzaron a llegar habitantes de otras ciudades, atraidos principalmente por la alta calidad de vida, estatus y prestigio que podrían alcanzar al vivir en San Gregorio. Se ubicaron principalmente en la periferia con la intención de encontrar trabajo en la industria de nueces. Lamentablemente no había para todos. Así surgió un sector más pobre y la sociedad de San Gregorio los comenzó a ver de manera regular, marchando por las calles de la ciudad, exigiendo trabajo y una mayor "responsabilidad social" de parte de la autoridad.

El alcalde al ver que si no hacía algo corría el gran riesgo de no ser reelecto, decidió entregarles unos terrenos municipales junto a unos no despreciables subsidios para que plantaran nogales en ellos. Así contribuiría a que este grupo de personas saliera de su pobreza y como las nueces de San Gregorio gozaban de prestigio, la venta estaba asegurada.

Los nogales crecieron, pero estos nuevos “microempresarios” no conocían el manejo del negocio. No bastaba con plantar nogales, sino que además había que ser muy riguroso en la desinfección, control y seguimiento, única forma de evitar las plagas. Ellos lo sabían, pero no estuvieron dispuestos a pedir un crédito, pues notaron que una parte de sus ingresos se les iría en pagarlo. El alcalde, por su parte, señaló que era muy costoso, pues consideró que ya había hecho demasiado con gestionarles los terrenos y entregarles el subsidio.

Finalmente estos nuevos nogales se infectaron. Sus hojas se cayeron y sus frutos se perdieron. No dieron nuez alguna. Rápidamente la plaga se expandió a los demás nogales de San Gregorio y la industria no fue capaz de satisfacer la demanda. Su producción cayó drásticamente a cero nueces. Así, el país entero se vio sin la posibilidad de disfrutar las increíbles nueces de San Gregorio y sus habitantes de la magnífica oportunidad que les reportaba la industria.

La visión de corto plazo del alcalde, unido a la decidia y autocomplacencia de la comunidad local para evitar el subsidio y el mínimo esfuerzo de los nuevos microempresarios dio como resultado la catástrofe para San Gregorio. ¿Quién pago las consecuencias? Como siempre ha sido, es y seguirá siendo: PAGÓ MOYA!!!!

Bueno, la realidad de los programas especiales para trabajadores de esta universidad, es que ha estado subsidiando a “nuevos ingenieros comerciales”, quienes con el mínimo esfuerzo obtienen -¿compran?- el título de Ingeniero Comercial que a todo estudiante normal le CUESTA 5 AÑOS! La “plaga” se está expandiendo rápidamente. Cada año el puntaje de ingreso del último matriculado a la carrera diurna va cayendo. Lo mismo sucede en los rankings ínter universidades. El beneficio que daba el ser una universidad estatal, de prestigio y larga tradición está siendo aprovechado – y muy bien - por estos “nuevos” ¿¿Ingenieros Comerciales??, quienes rápidamente ascienden en sus empresas, encuentran un trabajo mejor o reciben una importante mejora en sus ingresos.

El costo, sin embargo, está cayendo en todos los Moyas que asisten regularmente a clases en la jornada diurna. La intuición aquí es directa: encontrar empleo una vez egresados les llevará más tiempo y, de hacerlo será a un cargo inferior, tanto en exigencia, responsabilidades, desafíos y, obviamente, en renta. Muy distinto al que puede acceder y está disponible para cualquier Ingeniero Comercial egresado de la Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad Católica de Valparaíso, U. de Viña del Mar, Universidad Técnica Federico Santa María, etc.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Mitos y Realidades de la Flexibilidad Laboral

Éscuchaba con atención al señor Martínez y al señor Escalona, que mayor flexibilidad laboral es sinónimo de menores salarios, menor desempleo y mayor desprotección. Veamos cada una de estos "temores":

¿Menores Salarios?
Primero, la labor de los sindicatos es conseguir una mayor protección a sus miembros, en este sentido, el sindicato que preside el señor Martínez, que es el más grande a nivel nacional (la CUT), tiene, sin duda ese objetivo, pues mientras más alto sea el salario mínimo, mayores dificultades tienen las empresas en contratar nuevos trabajadores, de modo que más protección tienen los afiliados al sindicato. Por otro lado, si el salario es mínimo, por definición se encuentra por sobre el salario de equilibrio, lo que significa que tenemos un exceso de oferta por trabajo. El resultado: desempleo. Luego, mientras más alto el salario mínimo, mayor es el desempleo.

Pero, la flexibilidad no es sinónimo de menores salarios, sino que significa salarios proporcionales a las horas trabajadas, que dada la legislación vigente (salario mínimo) hoy no se pueden contratar. ¿Cuántas personas que llevan más de 6 meses sin empleo estarían más que felices si las contrataran al menos por un par de horas a la semana? Hoy las empresas prefieren solucionar sus necesidades "extras" dando más horas a sus trabajadores, pero no contratando más. Por tanto, mayor flexibilidad significa más empleo y no menores salarios.

¿Más Desprotección?
Insisto en que el rol del sindicato es proteger a sus miembros, luego, ellos buscaran que el salario mínimo sea lo más alto posible de modo de generar barreras de entrada (a los nuevos trabajadores no afiliados) lo más alto posibles. Luego, mayor flexibilidad no significa mayor desprotección, sino que un salario mínimo alto o un mínimo de horas contratadas si es sinónimo de desprotección PARA TODOS AQUELLOS QUE NO SE ENCUENTRAN AFILIADOS AL SINDICATO CUT!!!

Entonces, mayor flexibilidad laboral es urgente para alcanzar mayores niveles de empleo de nuestra fuerza laboral o lo que es lo mismo, menores tasas de desempleo. Sin duda que los temores que mencionan los señores Martínez y Escalona son sólo mitos y no realidades de un proyecto que de no aprobarse perjudicaría a los muchos "Moyas" que existen en nuestro país. Pues algo que si es realidad es que luego de la crisis de 1998 el desempleo en Chile pasó de tasas por sobre el 6% a tasas superiores al 8%.